“LA CAIDA EMOCIONAL DE EULALIA”
En un hospital en el estado de Chiapas trabajaba una gran enfermera, toda una profesional, llamada Eulalia. Bonita, de ojos profundamente negros y mejillas sonrosadas, su uniforme lucía impecable, blanquísimo, sin una sola arruga. Era la primera en llegar y nunca se ausentaba. [H1] Pero lo que cautivaba a médicos y pacientes era su sonrisa y la dedicación a su trabajo: consolaba a los pequeños que lloraban, cambiaba las camas de los ancianos, aplicaba curaciones en las heridas y siempre tenía una palabra amable en la boca. Fuera del hospital se dedicaba a cuidar a su madre y a sus dos hermanos menores.
Procedente de la capital , un día llegó al hospital un nuevo médico, Joaquín, apuesto, inteligente y muy simpático. Eulalia lo conoció cuando él le pidió apoyo para atender a un herido de bala y de inmediato se enamoró de él. Salían juntos a pasear por la Alameda y planeaban su futuro común: [H2] tendrían una casa con jardín y varios hijos que jugarían en él.
Pero las cosas se dieron de otro modo. Un lunes Joaquín no llegó a trabajar y tampoco lo hizo los días siguientes. Inquieta, Eulalia acudió a la casa de huéspedes donde éste se alojaba y le preguntó por él a la dueña. [H3] La señora le respondió: “Se regresó a la capital para casarse con su prometida.”
Pero las cosas se dieron de otro modo. Un lunes Joaquín no llegó a trabajar y tampoco lo hizo los días siguientes. Inquieta, Eulalia acudió a la casa de huéspedes donde éste se alojaba y le preguntó por él a la dueña. [H3] La señora le respondió: “Se regresó a la capital para casarse con su prometida.”
Decepcionada y muy triste, Eulalia perdió su brillo. No era la misma mujer trabajadora y pendiente de los demás; a veces se quedaba dormida en pleno día y su uniforme lucía descuidado. [H4] En unos cuantos meses envejeció como si hubieran pasado años y cada vez le resultaba más difícil atender a sus enfermos, aunque jamás perdía la paciencia con ellos.
El viejo sanatorio se cerró y el personal fue trasladado a uno nuevo, el Hospital Civil Miguel Otero. Eulalia alcanzó a trabajar unos meses allí pero pronto cayó enferma: no podía dormir, se sentía débil y había perdido el apetito.[H5] Los médicos la revisaban una y otra vez pero nadie podía dar una explicación a su malestar que, en realidad, era resultado de la pena que sufría. Así siguieron las cosas hasta que Eulalia murió; tenía apenas 25 años. [H6]
El viejo sanatorio se cerró y el personal fue trasladado a uno nuevo, el Hospital Civil Miguel Otero. Eulalia alcanzó a trabajar unos meses allí pero pronto cayó enferma: no podía dormir, se sentía débil y había perdido el apetito.[H5] Los médicos la revisaban una y otra vez pero nadie podía dar una explicación a su malestar que, en realidad, era resultado de la pena que sufría. Así siguieron las cosas hasta que Eulalia murió; tenía apenas 25 años. [H6]
[H1]Estas características son señal de responsabilidad en su apariencia, en su puntualidad y en su asistencia.
[H2]Eulalia conoció a Joaquín cumpliendo con su responsabilidad independientemente de que el médico le pidiera ayuda.
[H3]La ausencia de Joaquín la inquieto al grado que no podía concentrarse en el trabajo y lo fue a buscar al hotel donde este se hospedaba.
[H4]Por dicha situación Eulalia dejo de ser responsable, tato en su apariencia física (que es lo que por lo regular habla de una persona) y en su trabajo.
[H5]Los malestares que tenia Eulalia eran el resultado de la depresión por el engaño de Joaquín.
[H6]Me di cuenta que las caídas emocionales por situaciones sentimentales no nos llevan a nada bueno ya que nos hacen perder muchas cosas. En este caso la Responsabilidad.